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miércoles, diciembre 12, 2012

La llegada del Tió al olor de las galletas horneadas...

Ya volvemos a estar en temporada alta de actividades, compromisos sociales, actos y demás marrones navideños, conciertos, clases abiertas de todas las actividades extra escolares, conciertos y ensayos extras de gospel de los dos coros, conciertos y ensayos extras del coro de Jordi... total, un estrés total.
Y entre tanto follón, ha venido el Tió ha pasar las vacaciones con nosotros; y menos mal que ha venido porque se han pasado un fin de semana estas peques más nerviosas de lo normal porque el tronquito no venía... y es que este Tió si no huele a galletas horneándose no viene... y el sábado por fin, nos pusimos a hacer galletas a ver si ya por fín venía y vino. Dió un saltito y picó al timbre y las niñas corrieron a abalanzarse a abrir la puerta a ver si por fin era su esperadísimo y queridísimo Tió al que le esperaban unas galletas buenísimas y recién horneadas...
Concentración...


Esta sonrisa después del día tan horroroso que tuvieron de nervios y de chincharse la una a la otra y desquiciar al papa y a la mama, no parece para nada que estuviésemos haciendo las galletas con una presión brutal, por cuestiones que ahora no vienen al caso... nuestra mejor sonrisa de posado para foto, jaja...


En esta foto sus caras son un poema, que contentas estaban...


Y así quedaron nuestras galletas. En la receta original iban con pepitas de chocolate, salí al super de al lado de casa y no había y tuve que improvisar; compré unos Lacasitos, los machaqué con el rodillo de amasar y los mezclé a la masa, al final quedaron buenísimas y crujientes... y coloridas...


Y empezaron a darle de comer al Tió, mandarinas, galletas, pan y hasta le pusieron agua, por si se atragantaba... 
Ya en su cama y tapado con la mantita, le han cantado la nana de la "Princesa negra", la que le cantan cada año para dormirlo y que tenga felices sueños.




Berta no aguantó porque le venció el sueño antes de cantar la "Princesa Negra"...

Cookies - la receta (para atraer Tiós) - HORNO 175º - 12 minutos

Para 20 galletas (yo hice el doble de todos los ingredientes)
- 100 grs de azúcar (combinar 50 y 50 grs de azúcar moreno y blanco)
- 1 huevo
- 100 grs de mantequilla (a temperatura ambiente)
- 200 grs de harina
- 1 pizca de sal (una puntita de cucharita de café)
- 1 pizca de levadura (media cucharadita de café)
- 100 grs de pepitas de chocolate (o de Lacasitos machacados)
- 1 cucharadita (de café) de esencia de vainilla o 1 sobre de azucar avainillado

Procedimiento
Mezclar la mantequilla y el azúcar
Añadir el huevo y batir bastante hasta que se integre y la esencia de vainilla
Mezclar en otro bol la harina, la levadura, la sal
Unir las dos mezclas, mientras se va amasando.
La masa se tiene que integrar poco a poco. El último paso es agregarle los chips de chocolate y con una espátula o cuchara terminar de integrar bien la masa.
Sacar del bol y acabar amasando con las manos, si se engancha mucho la masa en las manos, echar un poquito más de harina hasta que no se enganche.
Y ya hacer bolitas y chafarlas un poquito encima de un papel de horno y en la bandeja que hornearemos 12 minutos a 175º.
Cuando la saquemos del horno, la dejaremos dos minutos y las pasaremos a una rejilla de enfriamiento (o la rejilla del horno, que hace esta función). 
Las conservaremos en una lata para galletas si no las habéis deborado antes de meterlas, porque estas galletas son adicitivas.


domingo, diciembre 11, 2011

Galletas de mantequilla y canela y la llegada esperadísima del Tió

Pues hoy ha sido uno de los días más esperados por las niñas: la llegada del Tió. Nos hemos puesto a hacer las galletas y como era de esperar por estas fechas, al olorcillo de unas ricas galletas de mantequilla y canela ha venido el goloso del Tió.
Me alucina el cambio que ha hecho Berta. ¡Qué grande se está haciendo ya! Si la hubieseis visto como cortaba ya ella solita las galletas, ¡vaya dominio que tiene la bicho ya! Las ha cortado perfectamente, ha sacado delicadamente la masa restante y ha hecho una bola con lo que sobraba y me la daba para que la volviera a amasar.
Júlia, ¡qué decir de Júlia! Ya es una experta repostera-galletera.
Hoy he experimentado con estas galletas y me he llevado una gran sorpresa. Las he metido en el horno y han crecido como cuatro veces su volumen inicial, con lo que en la primera hornada se me han unido unas con otras y han perdido su forma, pero a partir de la segunda bandeja, ya no me ha pasado. He puesto muy pocas galletas y muy separadas, de manera que me han quedado perfectas. Pero no me he podido resistir y me he tenido que comer una de postre, porque buena parte de la tarde haciendo galletas y oliéndolas, era imposible resistirse a comerse una.
Hemos estrenado unos moldes de cortar galletas que compré hace dos días en Ikea.


Y cómo era de esperar a ese olorcillo hemos oído aporrear la puerta. Alarmados  hemos ido a ver quien era. Júlia no se atrevía a abrir la puerta a pesar de que le hemos dicho que la abriera y Berta ni se ha movido de la cocina. Estaba aterrada y se ha quedado cortando galletas... 
He abierto la puerta y ¿quién era?
Pues eso, el Tió. La sonrisa de oreja a oreja de Júlia indescriptible. Ha llamado a Berta gritando de contenta y cuando ha salido Berta y ha visto el Tió... se ha liado buena. Se han puesto locas de contentas. Y mientras yo horneaba galletas ellas ya se olvidaron de las galletas y han cogido al Tió, le han enseñado la habitación de jugar ordenadísima y me han dicho que el pobre tronco no se ha caído de culo de lo ordenada y limpia que estaba.
Sus caras eran un poema. Sólo por eso vale la pena montar el tinglado de ponerte a hacer galletas para que venga el Tió al olorcillo y montar el teatrillo que montamos para crearle emoción al tema. Ay, la inocencia. Lo que más me gusta es que lo recordarán con mucho cariño. Júlia y Berta se acuerdan perfectamente de la estancia del Tió el año pasado.
Le han puesto de comer manzana y cuando ha desaparecido del plato (me la he zampado yo en un despiste de ellas) luego le han puesto agua, que en otro despiste se la ha bebido su padre y la cara que han puesto no se paga ni con todo el oro del mundo...


Luego han estado un momento preocupadas y preguntándose donde iba a dormir el Tió y le hemos montado la cama, con dos cojines y lo han tapado con la mantita. Luego le han cantado una nana y el tronquito se ha dormido porque estaba muy cansado del largo viaje que ha tenido hasta casa. Si lo tratan así, no me extraña que se quede hasta marzo, con el frío que hace en el bosque.


Y de momento esto es todo, que mañana tengo concierto de gospel. Tengo que estar en Barcelona a las 10:00 h y son ya las 2:15 h. Aix, que duermo menos que el tronco, que tiene los ojos muy abiertos...
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