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martes, diciembre 06, 2011

Y se armó el belén

Tras un mes escuchando "mama quan vindrá el Tió", "mama quan muntarem el Belén", "mama quand ve la navidad", "mama quan ve Papa Noel", "mama quan venen els Reis" ayer por fin hice espacio en el mueble librería y Jordi subió el Belén del trastero.
Vamos a ir en pequeñas dosis. Yo no lo quería montar todavía, quería esperarme a estos días de puente, pero por no escucharlas más, decidí que lo montaríamos este domingo por la tarde.
Este año, a diferencia de los años anteriores, solo he montado el papel de piedra de las montañas y suelo, he colocado el portal del Belén y el resto lo han montado ellas.
Tenemos que hacer una visita a la Fira de Santa Llúcia a ver con que lo ampliamos este año. El año pasado se nos colaron dos elefantes y este año un par de patos de plastelina que le hice ayer a Berta. El lago del pesebre está lleno de patos y bolas de plastelina, ahí no hay quien nade a gusto, hay overbooking.
El año pasado hice un horno de leña de "pestelina" (como dice Berta) y Júlia hizo unos panes buenísimos, hasta con las marcas del pan incluidas, pero como son tan pequeños y se caían, le dije que los enganchaba con pegamento. Y cogí la pistola termofusible y no sé como, después de poner todo el pegotón de silicona ardiendo, me tocó el dedo y al apartar la mano del panecito se dió la vuelta el muy cabrón y se me pegó en el dedo y me quemé. Y me salió una bullofa. Tuve el dedo dolorido hasta esta mañana... quién me mandaría a mi. El caso es que tuve que restaurar unas cuantas figuras, de algunas no encontramos las piezas, tenemos una vaca mutilada, le falta una pata, al pastór que lleva una oveja al niño se le rompió un poco el sombreo y ahora parece que lleve sombrero negro de ala ancha de medio lado, como la canción de Radio Futura...
Montaron el Belén y más contentas que unas pascuas. Todavía no hemos montado el árbol ni ha venido el Tió; cada año viene a la olorcilla de las galletas que hacemos, unas tres semanas antes de Navidad y se va en marzo, cuando estoy harta de darle golpes con el aspirador... pero ya se sabe, por los niños hay que hacer lo que sea y el tronco solo viene una vez al año. Lo ceban, lo miman, lo tapan con la mantita, le cantan una nana y lo ponen a dormir y luego el día de Noche Buena el pobre tronco en agradecimiento caga como un descosido un montón de regalos. Y nada más que por verles la cara de emoción durante todo el proceso vale la pena adoptar un tronco hasta el mes de Marzo.


Hoy he ido a Barcelona a la caza y captura de unos zapatos o botas o botines o lo que sea. Me niego a tirar la toalla, sé que en algún lugar me está esperando algo maravilloso para ponerme en mis pies y espero que sea rápido. Sigo con mi trauma de que "no encuentro nada que me guste y cuando lo encuentro vale una pasta, no bajan de 189 €" ¡vaya mer!
Nos hemos recorrido absolutamente todas las tiendas de Gracia, desde Plaza Lesseps hasta els Jardinets de Gràcia, Torrent de l'olla y sus travesías y estoy molida. 
He estado mirando manteles, servilletas y complementos para montar la mesa de Navidad. Todo carísimo, tengo que darme una vuelta por Ikea y algunas tiendas más a ver que me encuentro y por supuesto estoy convencida que con un poco de ingenio tendremos una digna decoración para la mesa navideña.
Hemos comido en un japo mi cuñada y yo y luego hemos ido a buscar a las peques al cole y se han puesto como locas cuando han visto a su tía. "Vaya morra" me dice Julieta cuando se ha enterado que nos hemos ido de compras a Barcelona y en tren y ya me está reclamando ir ella también, así es que tendremos que montar otra excusión en manada para ir a ver aunque sea escaparates, ¿alguién se apunta? Quizás cuando no busque algo para mis pies aparecerá.

jueves, noviembre 03, 2011

De compras II

¿Por qué será que me encanta ir de compras pero odio ir a comprar calzado? ¡Es mi cruz! El plan de esta tarde, sí o sí, era ir a comprar bambas para las niñas, que ya les hacen falta. A mi también me hacen falta, pero no encuentro las que me gustan y las que me gustan valen un ojo de la cara. Mi relación ojo - pasta está fatal. Siempre me enamoro de lo más caro. Sea lo que sea. Y así estoy, sin bambas desde hace dos años y cada invierno digo que me voy a comprar unos zapatos o botas... este año estoy entre unos botines de estos tan chulos que se llevan con cordones. Pero cuando no me gusta el tacón, no me gusta la puntera o encuentro los perfectos tacón, puntera, pero no me gusta el color o son de piel girada, que son una caca, sobre todo si tienes niños, porque es bien seguro que las manchas siempre van a esos zapatos. Encontré en una zapatería los perfectos, pero no estoy dispuesta a gastarme 170 €, me niego en rotundo. Y así sigo, sin botines y ya me veo otro invierno más, con mis botines Martinelli que tienen más de once años y están los pobres para el arrastre. Tengo que decir, a favor de los botines, que se tiraron en el armario sin usar creo que unos seis años aproximadamente y los rescaté hace dos años y os aseguro que han recuperado los años de reposo en su aposento.
El año pasado vi unas botas estupendas, chulísimas, pero también costaban un ojo de la cara 180 € creo que costaban. Y en verano me pasa lo mismo.
¿Por qué hacen zapatos tan feos? ¿O bonitos pero con tacones imposibles de llevar? Y ¿por qué son tan caros los que me gustan? Normalmente no miro el precio, primero miro la pieza y luego el precio y es que no falla ni una maldita vez. Y después empiezas a mirar los precios de los zapatos de alrededor y a mitad de precio, pero resulta que no te gustan nada... ya lo digo, el calzado es mi cruz.
Bueno, pues hemos salido del cole y hemos ido a comprar bambas. Primera parada un Outlet que hay de Inter Sport, que a veces tienen cosas que están bien, pero resulta que esas veces no son las veces que voy yo, porque cuando voy yo, no tienen lo que me gusta o lo que me gusta no hay número para las niñas, como es un outlet... total, que aparcamos el coche en la quinta puñeta; vamos caminando hasta el outlet, llegamos y nada de nada. Y de ahí, al centro comercial Sant Cugat otra vez.
Zapatería Bata: nada, ni me gustan, ni número. Tienda de deportes: Nada de nada, aquí directamente ni número, solo en modelo de bambas de niño. Me niego. Por lo menos tienen que llevar algo de rosa. Al final, vamos a la zapatería y he encontrado unas para Júlia pero para Berta no había nada, ni número ni modelo; solo unas chicco, pero me he negado a gastarme 40 € en unas bambas para Berta, que le van a durar hasta el verano.
Aburridas y algo histérica, que estaba ya: todo lo tocan, se esconden entre la ropa que tienen expuesta, no hacen caso... salimos de la zapatería y nos damos de morros con la Benetton. Hemos entrado a ver si por casualidad tenían bambas (podéis imaginaros mi grado de obsesión por acabar con la compra de las bambas, se me hace duro tener que emplear otro día para la misma tarea). Nada, tampoco hay bambas.
Así que he decidido que nos largábamos de allí ya y me pasaba de largo de la administración de lotería, cuando algo me ha dicho que hiciera un Euromillones para este viernes, a ver si tengo la suerte de que me toquen y pueda pagarme una Personal Shopper, para que sea ella la que vaya a comprar las putas bambas. Y de ahí, a comprar un regalito para Hugo que hace su fiesta de cumple el sábado; hemos entrado en la juguetería y después de que a Júlia se le cayeran unas cuantas cajas de vestidos de la Nancy imposible de ponerlas bien de nuevo y Berta se tirara a la yugular de los "tutubis" (Teletubies) y de que lo tocaran todo, he decidido salir de allí haciendo fu como los gatos. No sin antes coger cuatro catálogos de juguetes, Júlia ya está empezando a hacer la carta de los reyes, a ver si la hace tan larga como la del año pasado.
Hemos pasado por delante del Casa y no podía resistirme a entrar, ya han puesto todo lo de navidad, adornos, velas, cintas, papeles... directamente he entrado a la sección de cocina y me he comprado una badeja muy chula y dos paquetes de capsulas para hacer cupcakes. Y por supuesto, también nos hemos llevado un par de catálogos. Dice Júlia que marque todo lo que quiera pedir a los Reyes Magos de Oriente.
Me ha costado horrores sacarlas del centro comercial, dos días seguidos y estas se vuelven adictas a las compras y a los cochecitos de la Kitty. Hoy Berta se ha subido,pero me niego a poner moneda, lo muevo con la mano, como hacía uno de un anuncio, que meneaba el coche con la mano, y moviendo el volante ya se conforma; y es que si las tengo que montar en cada cochecito que hay me arruino a euro por viaje.
Así es que las compras de hoy han sido, las bambas de Júlia (un 28 ya):


Y mi bandeja de cupcakes y galletas (precio excelente: 2,99 €):



domingo, octubre 09, 2011

Hoy me he hecho un regalo

El miércoles pasado me reuní con las tres mamas más con las que estoy montando la circo - fiesta de cumpleaños de Berta. Y hablando de lo que íbamos a poner de comida y que me encanta la repostería creativa y demás, me comentó que ese día mismo acababan de abrir una tienda en Sant Cugat, especializada en todo lo relacionado con los cupcakes y las cookies, la cookiteca Le dije que en cuanto acabásemos el café y la organización me pasaba inmediatamente. Pero me fue imposible porque antes tenía que hacer una gestión y me llevó más tiempo del que me esperaba; y es lo que tiene pasarte por la tienda de chuches donde compré unas figuritas de sugar paste para la decoración del pastel y unos fideos de chocolate azules para hacer unos cupcakes de Tricky (el monstruo de las galletas) para la mejor amiga de Júlia por su cumple.
Y ha sido hasta hoy sábado que no he podido ir. Tenía que hacer unos encargos para una sorpresita para la fiesta, cuando me he acordado de que habían abierto la tienda y me he desviado de mi camino al recado que tenía que hacer.
Y cuando he entrado allí, he visto el paraíso. Tienen cosas chulísimas, moldes, rodillos, capsulas, toppings, purpurina comestible... en fin, es de esas tiendas que son un peligro entrar. Iba buscando un molde para hornear los cupcakes y he salido con el molde y con un stand para cupcakes (lo tenía visualizado y por fin me lo he comprado). Por alguna extraña razón, no me he sentido para nada culpable de haberme gastado el dinero en estos dos elementos indispensables para hacer cupcakes, el problema viene porque ahora que he visto todo lo que tenían puede ser mi ruina, ¡por que lo quiero todo!
(Perdonar por la foto, no había mucha luz; con flash era peor y con la opción de nocturno salían raras a sí esto es lo que tengo).



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