jueves, agosto 04, 2011

Muy lentos avances en el exterminio del pañal

Parece que en vez de avanzar retrocedemos. Antes de empezar en serio al exterminio del pañal, cuando íbamos a entrar para hacer el baño, Berta siempre tenía que hacer un pipi y pasaba largo rato sentada en el orinal o en el wc, sin ninguna prisa por levantarse y entrar al baño. Ahora que ya hemos entrado en materia, no quiere sentarse ni por asomo. La criatura se aguanta sus necesidades al máximo hasta que llega la hora de dormir, o bien la siesta o bien por la noche, y hasta que no le ponemos el pañal nada de nada. No sé si el asunto tiene que ver con que el primer día se le escapó un pipi enorme mientras se lavaba los dientes para irse a dormir y su padre se exclamó tanto, que ella lloró tanto que ya no quiere hacer nada de nada y se lo aguanta todo. Se ha tirado dos días sin hacer cacotas, por fin hoy, después de dos días y en el pañal claro, ha hecho una.
No es que esté escatológica, y no es que esté desesperada por el tema, sé que pronto aprenderá y tomará confianza y no sé como lo interpretará ella. Eso es un misterio. Si hay algún pediatra que me lea y me pueda dar alguna pista... pero es que cada niña es un mundo. Con Júlia en prácticamente una semana teníamos el tema solventado, salvo por las noches, que le poníamos las braguitas pañal de las princesas y a dormir, hasta que ella dijo que ya no quería las braguitas y ya nunca más se volvió a hacer pipi. (Bueno, en alguna ocasión ha soñado que se hacía pipi y se le ha escapado, pero creo que le ha pasado dos veces desde entonces).
Cuando he llegado esta tarde de trabajar, por lo visto había habido drama. Berta tenía que ir a dormir la siesta y su padre le ha dicho que hiciera un pipi antes de ir a dormir y ella como siempre, que queria "el bolquer, el bolquer" y el papa, "que un pipi, que un pipi y después el pañal"... total que cuando he llegado yo, Berta estaba estirada en la cama suspirando (de haber llorado mucho, mucho) y su padre agobiado como una mona.
Me he estirado en la cama con ella, le he hecho unos mimitos y he tratado de averiguar porque ya no quiere hacer los pipis en el orinal o en wc, ¡con lo bien que hace los pipis! Interrumpida, eso sí, por Júlia, y no había manera de que Berta y yo tuviésemos una conversación normal de madre a hija. Pero claro, yo tampoco la he interrumpido a ella, que estaba explicando su experiencia de cuando le quitamos el pañal y la de cuando fue a casa de la tata C. a hacer una fiesta pijama y no le pusieron el pañal de la noche y no se hizo pipi en la cama... una gran experiencia (estoy segura que si la interrumpo el ataque de pelusa estaba asegurado y luego a ver quien la aguanta). Hasta que con la excusa de que le iba a cantar el luralá la he podido echar de la habitación y hablar con Berta, para tratar de averiguar si es que le da miedo el orinal y el wc. Me ha dicho que sí, que era por eso. 
¿Verá el wc de este modo?

Pero creo, que ha dicho que sí para que le cantara el luralá... se ha quedado más tranquilita. Me iba haciendo caricias con sus manitas en la cara y le he cantado el luralá y con el sueño y el hambre que tenía yo, casi, casi me quedo dormida yo, como me pasa muchas veces cuando les canto el luralá. Es como un mantra, infalible para dormir.
Esta tarde vamos a ir a casa de mi suegra y mi cuñada y mientras todos se bañan en la piscina, la menda (yo) se va a encargar de limpiar el coche. Ayer ya lo vacié de todo lo susceptible de ser tirado a la basura y de cosas inútiles que no hacen nada en el coche, como por ejemplo: una bolsa de m&m's que lleva en el coche por lo menos dos veranos (con sus inviernos, primaveras y otoños), bricks de batidos de chocolate vacios, conté hasta por lo menos cinco botellas de agua, papeles varios, restos de paquetes de galletas y galletas trituradas por todo el coche, medio polvorón, trozos de vinilo y trozos de forex, herramientas (cuter, carraca y llave inglesa), revistas, libros, cd's perdidos, gomas de pelo, restos de huevo kinder, papelitos de la zona azul, envoltorios de galletas, moldes de jugar con la arena... un sinfín de cosas que por fin tiré y las que no, están en una bolsa pendientes de ser clasificadas y guardadas en su correspondiente lugar. Esta tarde, me espera esmerarme a fondo con la limpieza del coche. A ver lo que dura, con estas porque se piensan que es el container... pero en fin, todo sea porque nos vayamos de vacaciones con el coche limpito, limpito... (para que se enguarre pronto).
Aix, a ver si se despierta Berta y nos vamos para arriba, ahora voy a entregar un paquetito a un cliente que está al lado de casa y mañana será otro día, el último y ya me voy de vacaciones, ¡qué ganas tengo!
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