lunes, enero 28, 2013

Meditación

Después de un agotador fin de semana, de risas y fiestas de cumpleaños domingo por la mañana y domingo por la tarde, por mi afán de ver la vida de color de rosa, volví a mis meditaciones.
Me meto en la cama, me enchufo el mp4 y a meditar...
La semana pasada tuve la entrevista con el profesor de Júlia. Todo perfecto: que tenemos mucha suerte de tener una niña como Júlia, que lo hace todo muy bien, limpio, pulido, que contesta todo muy bien, etc, pero es tan sumamente perfeccionista y lo quiere hacer todo tan bien, que a veces ese nivel de autoexigencia y perfección le da inseguridad.
Pues está muy bien todo lo que me dijo. Ahora hay que trabajar este tema de la autoexigencia y la inseguridad.
Mientras voy leyendo sobre el tema para ilustrarme, se me ocurrió que una buena manera a lo mejor sería haciendo meditación para niños. Así es que estuve buscando meditaciones guiadas para niños en Internet y encontré una que estaba muy bien, cortita de casi diez minutos.
Primero cerramos los ojos, nos concentramos en la respiración, desentumecemos el cuerpo, estiramos las piernas y mientras vamos entrando en la respiración nos imaginamos que una esfera muy grande y dorada nos cubre y nos protege.
Después intentamos escuchar y centramos nuestra atención en el latido de nuestro corazón y mientras estamos concentrados en ese latido cogemos aire profundamente y lo expulsamos emitiendo el mantra aaaaaaaaaaa y así varias veces. Después volvemos a coger aire y lo soltamos con el mantra oooommmmmmmmmmmm. Cada vez que se repiten estos mantras, tu mente entra en más paz, más tranquilidad, más silencio...
Más tarde el mantra se complica: ra ma da sa sa sei so hongue... y lo cantan a varias voces, muy bonito, con una musiquilla de fondo...
Como resultado del experimento, Berta no quiso cerrar los ojos, pero se relajó un montón y Júlia también, yo creo que le daba vergüenza que le mirara, pero yo intentaba estar con los ojos cerrados; los abría de vez en cuando a ver como estaba ella... y a veces los tenía cerrados y estaba centrada en la meditación y a veces mirándome a ver que hacía yo.
Intentaré buscar otra meditación más relajante que no tengan que emitir sonidos, porque Berta decía que ella "no deia res" y a Júlia, cuando lo escuchaba antes de ponerlo en la habitación reproducía los mantras cual camionero a grito pelado...
Al final me ha dicho que le cante el lurará, que es el mejor mantra para dormir.
Seguiré la búsqueda de cualquier método o estrategia para que ella coja seguridad y no sea tan perfeccionista, que con su madre ya hay bastante.
Feliz semana, oooooooommmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm....



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