martes, mayo 03, 2011

Dos pollos en un día - ¡Basta ya!

Hoy ha sido un día raro. Lunes. Hoy he tenido buen día hasta media mañana. Dos visitas y mientras iba a la tercera visita me he acercado a un Bbva a sacar dinero. No tengo tarjeta, ni tengo libreta pero voy a ventanilla. Le digo a la cajera que me diga cuanto saldo tengo. Me dice el importe y le digo si me puede sacar un extracto. La cajera me dice que no me puede sacar un extracto, que me tiene que cobrar si lo hace.
¡¿CÓMO?! ¡¿QUÉ ME VA A COBRAR UN IMPORTE POR SACARME UN EXTRACTO SIENDO DE LA MISMA ENTIDAD?!
La cajera me dice que son normas de la casa. ¡¿NORMAS DE LA CASA?!
Me quedo totalmente alucinada. Me van a cobrar una comisión por sacarme un extracto. Que me puedo mirar el extracto por Internet, me lo envían por correo y desde los cajeros automáticos, que si ella me saca un extracto sería cuadriplicar la información.
¡¿CÓMO?! Me quedo completamente perpleja. ¿Cómo voy a mirarlo por Internet si estoy trabajando y no puedo mirarlo. No estoy en casa para mirar los extractos que me envían por correo postal. Y cómo voy a mirarlo desde el cajero, si no tengo ni cartilla ni tarjeta de esa cuenta.
Me quedo más alucinada todavía. Lo que más me ha alucinado es con el tono (le importan un carajo los clientes), la cara de asco de la cajera en cuestión y el pasotismo: si lo quieres bien y si no, es lo que hay. Flipante. Además es la primera noticia que tengo.
La situación es la siguiente: Cajero automático: 6 personas haciendo cola. Cajeras: tocándose literalmente las narices. Nadie en ventanilla. Dos cajeras de florero. Una chica esperando para hablar con la gestora. Le digo a la cajera que por favor haga el favor de sacarme una hoja de reclamaciones. Me dice que me espere, que me la tiene que dar la gestora que está atendiendo a una visita y después tiene a la otra visita. Las dos cajeras siguen tocándose el twity. Me espero a que la gestora acabe de la visita. Pregunta a la chica que espera a la gestora (llevaba un buen rato), le dice que no le puede atender que lo tiene que hacer por el cajero. ¡Bravo! Y entonces me viene con la hoja de reclamaciones en cuestión: un tríptico de sugerencias para el servicio de atención al cliente de Bbva. Me niego rotundamente a aceptar ese folleto como hoja de reclamaciones. Le digo que haga el favor de sacarme la hoja de reclamaciones oficial de la Generalitat de Catalunya. Me dice que un momento. Entra al despacho del director. Tarda cinco minutos en salir. A regañadientes me la da. ¿Pero qué se han pensado que soy gilipollas o qué? ¿Se piensan que no sé lo que estoy pidiendo? ¿Se piensan que con un tríptico de sugerencias al servicio de atención al cliente me van a callar la boca o qué?
La gestora se pone nerviosa. Tiembla. Me importa una mierda porque yo estoy como una moto. No puedo con las injusticias ni con los robos a mano armada. Ni con los vagos. Ni con los trabajadores (en este caso) del Bbva que siempre dicen lo mismo: "Nosotros no podemos hacer nada, son las normas y son las normas" o cuando tu les dices que los que te están atendiendo son ellos y por tanto son los que están dando la cara y te contestan "que si tengo algún problema llame al teléfono de atención al cliente" ¡¿CÓMO?! ¡NO ME LO PUEDO CREER!
Vamos me viene a mí algún cliente con un problema y le digo que llame a un teléfono 902 para que le solucione el teléfono. Y se lo digo.
Y la tipa se queda tan ancha y me repite que llame a atención al cliente. 
Hecho que me cabrea todavía más. Me pega un subidón, no sé si de adrenalina, o de mala leche o de complejo del zorro,el justiciero. Empiezo a despotricar; suelto mi retaíla de sois unos ladrones, funcionarios, vagos que con la cantidad de gente que hay en el paro, que no tenéis vergüenza, que me parece alucinante e increíble que por sacarme un puto extracto me cobren siendo de la misma entidad, que durante años he estado comprando cuchillos, albornoces y toallas, libretones de los cojones para que ahora me cobren por un puto extracto, ¿de qué? 
En estas oígo que la cajera le dice a una clienta: "X, que hoy empieza el libretón" frase que me da pie para añadir a mi retaíla de improperios: "Para eso sí, para los libretones sí que estáis, para vender y hacer libretones pero no para atender a los clientes que somos los que os damos de comer..."
Mientras tanto voy rellenando la hoja de reclamaciones. Ni se han dignado a llamar a mi oficina para preguntar.
Continúo con mi retaíla: "En cuanto acabe de pagar la hipoteca y el préstamo, que me queda muy, muy poquito, voy a cancelar todas las cuentas y os vais a ir todos a tomar por el culo y luego me vais a venir detrás babeando para que os ingrese la nómina como habéis estado detrás nuestro unos cuantos meses, para que me tratéis también como me estáis tratando".
La gestora, temblorosa me dice que no le monte el pollo. Buena frase me ha dicho.
- ¿QUE NO TE MONTE EL POLLO?- le digo.
- No hace falta que grite - me dice
- Mire, no me extraña que un día entre uno en el banco con una escopeta y se empiece a cargar a la gente os lo estáis ganando a pulso. Pocas cosas pasan.
Relleno la hoja de reclamaciones me dan mi copia y me largo de allí indignadísima a la tercera visita.
Llego al lugar, una productora y después de hacer la visita, me regalan una peli que han hecho y que el año pasado ganó un Goya: Tres días con la familia.  Le agradezco que me haya regalado la peli. Me encanta, el otro día un libro y hoy una peli. Cultura. Genial.
Me voy a Rubí a recoger unas lonas y mientras llamo a Jordi y le explico lo que me ha pasado en el Bbva de Barcelona y que me voy a pasar por el Bbva de Rubí y también los voy a poner a caldo.
Recojo las lonas. Voy al Bbva de Rubí. Y le explico a nuestro gestor lo que me ha pasado en el Bbva de Barcelona. Se queda perplejo porque ni siquiera se han dignado a llamar a nuestra oficina. En cuanto a lo de cobrarme una comisión por el extracto me dice que las normas se las pasan por donde quieren y que el banco son las personas (me confirma que a la vaga del Bbva de Barcelona no le ha salido del Twity sacarme el extracto), sigo despotricando y me dice que si tengo algún problema me ponga en contacto con el servicio de atención al cliente (otra vez el mismo puto discurso que la vaga de Bcn). Le digo que se lo estoy diciendo a él porque es el que da la cara y me dice lo mismo, que el no está allí para que se le diga nada, que si tengo alguna queja que me ponga en contacto con el servicio de atención al cliente. ¡¿CÓMO?!
- Pues mira, ¿sabes qué? - le digo - que tu también me vas a dar otra hoja de reclamación, pero no me saques el tríptico de atención al cliente que no cuela.
Y por cierto, la tele que nos prometiste por traerte la nómina, ¿cómo va?
Le llevamos mi nómina, al mes siguiente mi jefe se equivoca de cuenta y me la ingresa en el Deutsche Bank y al mes siguiente y ya en adelante lo sigue haciendo en el Bbva. La respuesta que me da el banquero es que como no se ingresó un mes que la echaron para atrás y que la volvió a pedir. Le digo que la reclame por que la volvió a pedir hace dos meses y me dice que no, que hace menos. Le digo que mire cuando la reclamo pero hace caso omiso, pasa de todo y ni se preocupa en mirarla.
Le digo lo mismo que le dije a la otra, "En cuanto acabe de pagar el préstamo de la empresa y la hipoteca, cancelo todo y me llevo la nómina la Deutsche Bank"
Me dice que si el me dice lo que piensa, mejor que quedemos fuera y me lo explica que dentro no me lo puede decir. Pero a mi me importa un carajo y le vuelvo a repetir que si a mi un cliente me viene con un problema no le digo que llame a un 902 al teléfono de atención al cliente. ¡Faltaría más! Y para ayudarme en mi tarea, por portarse bien con la clienta (osea yo) me dice que si quiere que ellos mismos me envían la hoja de reclamaciones. ¿No se digna a mirar cuando ha hecho la reclamación de la tele y se va a molestar en llevar él mismo la hoja de reclamaciones a consumo? ¡Pero es que este se piensa que me he caído de un guindo? ¡Cómo está el servicio!
Por fin consigo sacar dinero del maldito banco. Son las 13:30 h y me llama mi jefe que está esperando las lonas desesperadamente. No he desayunado y llevo toda la puta mañana sin fumar, porque solo tenía dos euros y no me llegaba para comprar tabaco. Salgo del banco y que le den por culo a las manzanas de mi desayuno pero me paro en un bar y me compro tabaco porque estos capullos del Bbva me han puesto como una moto. Así es que hoy, en vez de dos pájaros de un tiro (que no habría estado nada mal, ganas no me han faltado) han sido "dos pollos en un día", con sus consiguientes hojas de reclamaciones que pienso llevar a consumo; además de crear un grupo en facebook para concienciar, animar y despertar a la gente a que no se callen, que no traguen con las injusticias de los bancos, del abuso por las comisiones y el mal servicio y trato que dan cuando los muy hdp comen de nosotros ¿os apuntáis a mi causa?
Llego al despacho con la lengua fuera. El ambiente está cargado. Hay mucho trabajo y la jefa que salió el sábado del hospital con el alta voluntaria por tener a su bebé, ya estaba currando como una jabata. No lo entiendo, esta chica es de otro planeta.
He llegado al cole a buscar a las nenas y Pepa preocupada por mi porque no había conseguido dar conmigo en ninguno de mis tres móviles y es que además los tres estaban k.o. sin batería. Si iba a tomar café a su casa. Al final se han apuntado un par de mamas más M. y E. y un total de siete niños más Berta y yo que hemos ido más tarde porque tenía que ir a comprar sirope de ágave que mañana empiezo de nuevo mi ayuno de trece días.
Voy al mercado y resulta que hoy por la tarde está cerrado. Así es que he tenido que ir al centro del pueblo a una tienda de dietética y para aparcar el coche una odisea. Habiendo conseguido mis objetivos: comprar dos botellas de agua de dos litros para prepararme el mejunje y el sirope, nos hemos ido a casa de Pepa a relajarme un rato porque he pasado un estado de nervios que no quiero ni contaros hoy.
Con las nenas muy bien hoy, pero lunes, fin de semana demoledor, estaban hechas caldo. Muy cansadas.
Pero estábamos contentas, aunque según avanzaba la tarde noche, el cansancio iba en aumento y hemos pasado unos momentos de crisis promovidas por: Berta no le da la gana cenar y se saca el babero y se va de la mesa. Jordi como moto a causa de Berta desertora de la cena. Júlia: Siempre quiere lo que tiene Berta sí o sí. Y aquí es donde empieza la negociación y donde me he dado cuenta que todavía le falta un poco de  picardía.
Ejemplo (de hoy mismo):
Pocoyó de goma. Júlia lavándose los dientes. Mama con Pocoyó moviéndolo como una marioneta y haciéndole gracietas a Berta. Berta muerta de la risa.
Viene Júlia. Me arrebata el Pocoyó de las manos porque quiere que Pocoyó cuente el cuento hoy. Le digo que yo leo el cuento y Pocoyó nos explica lo que ve en el cuento. Hasta aquí correcto. Cuando acaba el cuento, Berta quiere dormir con Pocoyó porque lo tenía ella. Júlia quiere Pocoyó porque dice que lo tenía ella todo el rato. Berta llora porque quiere Pocoyó. Júlia llora porque también quiere Pocoyó. Y empiezan a forcejear. Pobre Pocoyó aplastado. Les digo que como se peleen, les quito el Pocoyó y se ha acabado. Pienso. Rápido. Le digo a Berta si le damos Minnie a Júlia (obviamente para que Berta diga que no y cambiarle Minnie por Pocoyó, para dárselo a Júlia). Primero dice que no y Júlia erre que erre que quería el Pocoyó. Yo guiñándole el ojo. Pero Júlia como los burros. No ve más allá de sus narices. Quiero Pocoyó, quiero Pocoyó. Al final consigo darle Minnie a Berta y Pocoyó a Júlia sin dramas. Y medio minuto y entonces Júlia dice imitando a Berta: "A mama e' mia". Y ya está liada. Berta ha empezado: "¡No, a mama e'mia!". Júlia: "¡No, e' mia!" Y otra vez, Berta llorando y Júlia también. Un rato. Que largo el cuento y el luralá de hoy. Berta que quiere un bibi. (No toma bibi desde el verano pasado). "Berta tu ja no prens bibi!", "A caucau" (Colacao). Miradas entre J y yo. Yo me hablando, con lo que apetece un colacao calentito por la noche... Le digo a Júlia si también quiere un Colacao y dice que no pero después sí.
Berta dice que quiere el "caucau" con "anyita blau" (cañita azul). Júlia también quiere cañita azul. Entra Jordi habitación con cañitas en mano y diciendo: "Tenemos un problema con las cañitas" (No sé si porque no había azules o porque sólo había una). "Ningún problema", digo yo y me voy al armario de la despensa donde tengo un paquete chulísimo de cañitas lilas, blancas, azules y fucsia y Berta coge una lila y Júlia blanca. Problema resuelto. Se toman los colacaos y ya, por fin después de tanta negociación, voy a cantar el luralá. Entonces Júlia dice que necesita silencio absoluto porque no puede dormir con el ruido que hace Berta chupando el chupete. Le digo que le tapo los oídos y me dice: "Si home, així no puc escoltar el luralá si no"...
Berta estaba encima mío y se ha querido ir a su cama, así es que he cogido a Júlia y la he puesto encima mío, he cantado el luralá y se ha quedado dormida mientras le hacía masajito en la cabeza y le tocaba el pelo... 
¡Vaya par de dos!
Mi día ya no ha dado para más. Por cierto, ahora que me fijo ¡qué tarde es!
¡Compañeros, a las barricadas! ¡Basta ya!



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