miércoles, noviembre 23, 2011

Lunes, martes y galletas de mantequillas decoradas con chocolate


Mi mente no da para más. Estoy agotada. No sé cuanto tiempo voy a poder mantener este ritmo. Pero es que es lo que hay; y de cara a Diciembre todavía es peor. 
Ya en Octubre hicimos la agenda familiar a tres meses vista, donde prácticamente todos los fines de semana de los tres meses ya estaban ocupados y así seguimos, solo que ahora ya se han ido incorporando poco a poco a la agenda los días de cada día, de lunes a viernes. Menudo desastre. Y para acabar de rematar, se están preparando un taller de tres días de gospel, con un especialista en coreografía para acabar de rematar todas las canciones de Sister Act: Hail holy QueenI will follow himJoyful-Joyful y Happy Day que tenemos en el repertorio en el coro de Sant Cugat y en el último día del taller vendrían los músicos de la Bella Quirze Band que es otro de los coros que dirige nuestro director.
Lunes igual a música, cafelito y ganchillo en casa de la mama mía y los martes piscina, cual cosa quiere decir, que en teoría tendría que ir más relajada, pues no. Cuando no es un pito es una flauta y siempre acabo complicándome la existencia, pero lo que he ido a hacer esta tarde era ya cuestión de vida o muerte: depilarme. No sabía ya si hacerme rastas o lianas como dice Mónica. ¡Hay que ver como cambia una con pelos y sin pelos! Y no es cuestión de nada el que tarde en pasar por la depiladora, es que el problema es: ¿de dónde saco el tiempo para ir? Y si me decis, ¡hombre haces tantas cosas...! Sí pero es que a partir de las doce de la noche está cerrada... en fin, ya estoy sin un pelo de tonta.
Para ir: control de los Mossos d'Esquadra, por suerte he pasado silvando y mirando hacia la carretera con las dos manos en el volante y por supuesto con las gafas puestas.
Para volver: un colapso de coches de tres pares de narices y no había manera de localizar a Pepa, me saltaba el contestador todo el rato, con lo cual llevaba el corazón en un puño porque no llegaba al cole a recogerlas y he llamado al cole. Al final, tanto nervio para nada, hemos llegado autobús y yo a la vez, y cuando a bajado la primera niña del bus (que era Berta) ahí estaba yo esperando a pie de escalera.
Depués hemos ido al pediatra a ver si nos podían averiguar a qué tiene intolerancia Berta y el médico me ha dicho que tenemos que hacer de CSI's que la observemos y observemos cuando le salen ronchas o algún síntoma, que no le iban a sacar sangre y mirarle las ciento y pico posibles alergias que hay, que la dejaríamos sin sangre.
Y del pediatra a casa, aunque ha sido soltarlas e irme a casa de mi hermano a llevarle las galletas de mantequilla que le he hecho por su 44 cumpleaños, pasando primero a recoger a mi madre por su casa. (En realidad, las hice pensando en los cuatro: mi hermano, mi cuñada y mis sobrinos).
La receta es la que nos propone Bea en su blog, el rincón de Bea. La masa, a mi me resultó muy laboriosa de hacer, porque todavía no tengo Kitchen Aid, (si alguien está pensando en deshacerse de una y no sabe que hacer, se aceptan regalos) y con la batidora resulta misión imposible. Hice hasta donde pude acabé de amasar en la panificadora. Por primera vez he seguido una receta al pie de la letra, porque lo de tamizar 250 grs de azucar glass y 650 grs de harina se me hizo muy pesado, pero el resultado vale la pena. Después las intenté decorar con glassa (que compré en tubo, lista para decorar) pero es que no me gusta, es muy dulce y era muy granulada, con lo que no me acabó de convencer, así que empleé un artilugio con forma de muelle para decorar. Fundí chocolate normal, lo metí en el bote-fuelle y a pintar con chocolate!
Y este es el resultado (a parte de estar buenísimas. Las envolví en bolsitas transparentes individualemnte y quedaron divinas de la muerte):







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