martes, noviembre 08, 2011

Mama mula y algunos recuerdos de mi infancia: Parchís

No nos damos cuenta de la importancia de las cosas hasta que por alguna causa y otra no las tenemos. Y eso es lo que me pasó a mi ayer y hoy. El coche de J. se estropeó y se ha llevado el mío. Ayer era lunes, nos tocaba música. Me vino a recoger al trabajo y me dejó en el cole. 
"No hay problema, me dejas en el cole y bajo andando xino-xano hasta la escuela de música. Nos irá bien, así nos damos un paseo". Y es que los paseos siempre van bien. Contaba con la bolsa de la merienda, que incluía mi agenda (que ya pesa lo suyo) y las dos mochilas; pero no contaba con una bolsa de ropa que me pasó de contrabando una mama y una estupenda escultura hecha en barro con ramitas y hojas clavadas, recién hecha por Berta y entre la bolsa de la merienda con agenda, las dos mochilas, la bolsa de ropa y la manualidad que tenía que llevarse con una mano y las dos niñas... me quería morir. ¡Qué dolor de brazo con todo colgado en uno! No podía repartir el peso, porque la esculturita me ocupaba una mano ya. Así es que fui jugando, cambiando el peso de brazos. Cuando teníamos que cruzar una calle y tenía que coger a las niñas de la mano para cruzar no sé ni como conseguí hacerlo, me hubiese gustado convertirme en pulpo por un momento, pero no tengo todavía el conjuro para hacerlo. Íbamos a paso de tortuga (al paso de las peques) y hasta llegar a casa se me hizo una penitencia.
Llegamos a casa y decididamente fui a descargar, porque si tengo que ir así hasta la escuela de música, cuando mi casa es la mitad del camino, ¡me muero!
Fue en ese instante cuando me di cuenta de lo importante y cómodo que es el coche para nuestro día a día, por lo menos para el mío.
Llegué a casa, descargué. Pasé por casa de mi madre, dejé un momento a Berta y fui a llevar a Júlia a la escuela de música. Volví a casa de la iaia Lola, que se tenía que ir al médico, pero me dió tiempo de tomarme un cafelito. Cuando se fue ella, nos fuimos a la biblioteca Berta y yo a explicar cuentos. Antes de llegar a la biblioteca, Berta ya me decía que la llevara en bracitos, que estaba muy cansada y todavía nos quedaba la vuelta a casa y ¡todo subida!.
Explicamos unos cuentos en la biblio, recogimos a Julieta y para casa y en la subida más fuerte, me cargué a Berta en los hombros y con una tirando del brazo porque iba haciendo acrobacias cogida de mi mano y la otra, que ya pesa lo suyo a cuestas, subí la calle como pude. Por suerte Berta en cuanto llegamos al final de la subida, se quiso bajar y pude descansar las cervicales y continuó andando super cansada hasta casa.
Cuando llegamos, mientras me reponía un poco y me ponía ropa más cómoda de estar por casa, me dijeron que querían ver los abuelos que cantan "el video del musical de Forever Young" y cuando se acabó les puse uno de cuando yo era pequeña, "parchís, chís, chís..." que encontré en youtube y después querían más y les puse Heidi, "abuelito dime tu"... que decir, que Parchís les encantó y se quedaron embobadas mirando la pantalla, además a Júlia le encanta jugar al parchís y después querían más videos y les puse "cargol treubanya" y despuès más y más, pero ya no hubieron más, porque tocaba bañete y porque estaba destrozada de tanto andar.
Aix, que recuerdos aquellos de mi infancia con Parchís. Y uno de los recuerdos que me viene a la memorias siempre que hablo de Parchís es que una vez fui al cine a ver una peli del grupo: "Las locuras de Parchís" y hacían sesión continua y cuando acababa la peli, yo me escondía en el baño del cine y cuando se apagaban las luces, volvía a entrar a la sala a volver a ver la peli, y así tres veces la vi... y claro el tiempo corría y salí del cine a las doce de la noche y mi madre buscándome por todo el pueblo y cuando me encontró que iba yo tan feliz dando saltitos por la acera camino a casa canturreando las canciones, me pegó un tirón de orejas, que cada vez que me acuerdo todavía me duele. Aquella imagen se quedó gravada en mi disco duro de por vida sí, pero yo vi la peli de Parchís tres veces al precio de una y eso no me lo quita nadie y bien valieron el tirón de orejas. Yo tenía ocho años. ¡No me imagino ahora a mis niñas ir solas al cine, aunque estuviera al lado de casa!
Y para rememorar viejos tiempos, aquí os dejo el vídeo que visionaron las peques.




2 comentarios:

Anónimo dijo...

LA VERDAD, QUE ESOS MOMENTOS DE LA INFANCIA QUEDAN GRABADOS PARA SIEMPRE. Y A LOS NIÑOS DE NUESTROS NIÑOS SIEMPRE LES VA BIEN UNA DOSIS DE PARCHIS . ESPEREMOS QUE PRONTO TENGAMOS UN NUEVO PARCHIS PARA NUESTROS NIÑOS Y FOMENTEN AQUELLAS IDEAS DE COMPAÑERISMO RESPETO Y ALEGRIA. UN BESOTE.

CUGUI dijo...

Gracias Frank por tu comentario, me hace mucha ilusión que te hayas hecho seguidor del facebook y me hayas dejado el comentario. Esta mañana nos hemos levantado a ritmo de Parchis, chis, chis... me hacen cantar la canción una y otra vez... y así llevo dos días y los que me quedan.
La verdad es que sin vosotros creo que mi infancia no hubiese sido igual, tengo unos recuerdos magníficos y felices y no puedo evitar sonreír, cada vez que me viene uno a la mente y me acuerdo de vosotros. Ahora tengo que instruir a mis niñas en la parchismanía!!!
Gracias por hacer que mi infancia y la de millones de niños fuese mágica. Estoy de acuerdo con lo de un nuevo Parchís, pero como vosotros, creo, que es muy dificil, SOIS INSUPERABLES, aún recuerdo tu desparpajo y el de David!
Gracias por formar parte de mi existencia.
Por cierto, ¿ya te he dicho que tu hija es guapísima, no?
Un beso Frank y gracias de nuevo por seguirme!!!! Me hace una ilusión tremenda.

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