viernes, enero 21, 2011

Dejar de fumar

Por fin, me estoy poniendo al día con el blog, aunque aún me queda uno pendiente. Es para mi amiga Iphone (mama del cole, sí, es para tí E., que te lo tienes bien merecido).
Esta mañana he ido al despacho porque no tenía visita a primera hora, tenía una a las 11 en una importante emisora de radio en Barcelona. He llegado tarde. Pero llamé al cliente para avisarle. No me gusta llegar tarde, pero al haber pasado por el despacho, es lo que tiene, que te entretienes más de la cuenta y el tiempo se te va.
El día de hoy no ha tenido desperdicio tampoco. Camino al trabajo he cantado un mantra, con la música de la canción de Leonard Cohen, Hallelluyah, para dar las gracias por todo. Ha sido muy gratificante y me ha cargado de energía positiva para todo el día.
Hoy tocaba recoger a las nenas y yo tenía hora en el CAP, con la enfermera.
Recojo a Julieta en el cole y me encuentro con dos super mamas de la "camarilla", como yo le llamo y es que hemos creado un grupito genial, me lo paso pipa con ellas. Son auténticas: ¡todas! 
Nos hemos puesto a comentar el tema del blog, mi amiga Iphone (E.H.) está enganchadísima y la verdad es que tanto ella como todos los lectores que van en aumento según el control de estadísticas me dan fuerza y me motivan día a día a escribir. Como siempre hablamos sin tiempo, corriendo, con los niños/as interrumpiendo, hemos decidido que montaremos algo: o una cena o una merienda en casa de alguna, según E.H. tengo que explicarle muuuchas cosas.
Ya me muero de ganas de quedar, porque son tremendas y me divierto muchísimo con ellas.
Hemos recogido a Berta y cuando llego a la guardería el descontrol. Al principio daba una galleta a algunos compañeros de Berta, pero como Júlia va tomándose su batido, Berta ya me lo pide cada día y le llevo uno y claro, como lo ven los demás, el mejor amiguito de Berta, ayer me pidio un "suc" pero no llevaba y hoy le he traído uno. Y lo que eso conlleva, que lo ha visto otra niña y también quería, pero no llevaba más y le he prometido que mañana le llevaré uno. Hoy he hablado con su madre, porque me sabía mal este tema. A veces ella le lleva galletas y no las quiere, quiere las que yo le doy (y son las mismas: de dinosaurios), y me sabe mal por si se ofendía que yo le diera las galletas y no quisiera las suyas y me ha dicho que no, ¡al contrario! que le sabía mal a ella que siempre le daba yo galletas. ¡Menos mal! A mi no me importa. Total que como siempre que llego, los niños me registran el bolso y la bolsa de la merienda, hemos decidido que vamos a organizar una merienda en la guardería y la maestra ya me ha encargado que yo la organice. Pues, eso, a organizar la merienda. Menos mal que me dedico a esto de las ferias y los eventos y se me da bien el tema.
Para salir de la guardería una eternidad. Siempre somos las últimas, cualquier día de estos nos darán la escoba y la fregona para limpiar la escuela.
Las he montado en el coche; las tenía que llevar a casa de mi madre. Aparco en zona azul y hay que sacar el tiquet. Si voy sola con Júlia no hay problema, porque vamos y lo sacamos. Le encanta meter la tarjeta de crédito por la ranura, darle a los botones y luego poner el tiquet en el coche. (Veo indicios de que le va a gustar mucho utilizar la tarjeta de crédito como a su madre. De tal palo...tal astilla). Pero hoy como iban las dos, la cosa se complica. Ir a sacar el tiquet sola es un momento (además de la prisa que llevaba, porque habíamos tardado mucho en salir de la guarderia), pero ir a sacar el tiquet con las dos, es morirse. Le he dicho que se quedara un momento en el coche con Berta y se ha puesto a gritar, que quería ir a sacar el tiquet, quería ir a sacar el tiquet. Y Berta, que lo dice perfectamente: "a quiquett, a quiquet". ¿Cómo me iba a bajar del coche con Júlia y dejar sola a Berta? Total que al final cedo y vamos en caravana a sacar el tiquet de la zona azul. Júlia mete tarjeta en ranura, apreta botones. Berta coge el tiquet y transporta hasta coche. Júlia abre puerta y coloca en lugar visible. Pero se pone a ordenar todos los tiquets que hay: primero pone el que hemos sacado y encima los caducados... anda que me puedo fiar. Con toda esta movida, cuando estoy descargando niñas del coche, me suena el móvil (como siempre en el mejor momento). No llego a cogerlo porque se corta antes.
Consigo llegar a casa de mi madre, me tomo un café y me voy por fin a la enfermera. Ya hace tiempo que me estoy planteando dejar de fumar y me pedí hora para informarme. Pero no por toda la movida de la Ley antitabaco, simplemente porque llevo muchos años fumando y creo que, simplemente, ya toca.
Me monto en el coche, me enciendo mi cigarrito y me voy camino al Cap para que me expliquen los programas para dejar de fumar que tienen.
Me he llevado mi mp4 para escuchar la meditación, dura una hora y nunca consigo escucharla entera porque me quedo antes dormida. A trancas y barrancas la escucho porque hay una señora mayor que no para de hablarme y yo solo quiero escuchar la voz lenta y profunda.
Por fin me toca. La enfermera se pone contentísima cuando voy por lo del tabaco. Me saca una guía para dejar de fumar, me explica los métodos, etc. Yo le digo que soy un poco anti pastillas y medicamentos. La verdad es que no me gusta tomar nada (solo tomo en casos extremos de necesidad). Le comento que una amiga ha dejado de fumar mediante hipnosis, que la verdad, es el método que más me seduce por el momento. Me han hablado muy bien y creo que lo haré mediante este método. Pero bueno, tengo que escuchar lo que la enfermera me propone. Del CAP, a hacer dos recaditos:
1- Comprar tabaco
2- Comprar 2 botes de pintura acrílica: magenta y negro. Para ver si acabo de pintar el cuadro.
De camino hacia el coche he pasado por una tienda de esoterismo, bueno venden velas, esencias, cartas del tarot, minerales y piedras, en fin esas cosillas que me generan curiosidad. Y no he podido resistir la tentación de entrar. Necesito urgentemente un tapete para poder practicar con mis cartas. Todavía no las he tocado de la caja porque eso conlleva una preparación previa. Tengo que hacerlas mías, pero para ello necesito un tapete. Tenían solo uno y no me ha gustado, era negro y no me ha dado buen rollo. Total que la semana que viene traerá de más colores. Resulta que la dueña de la tienda es vecina de mi hermano y de una amiga mía que vive en el mismo edificio de mi hermano.
He visto unas esencias que han llamado mi atención: esencias de arcángeles y me he comprado una; la de la prosperidad. A ver si empezamos a levantar el vuelo ya.
Cuando llego a casa de mi madre, marrón. No hay quién las arranque de casa de la iaia Lola. He llegado y estaba todo lleno de restos de galletas saladas, fideos, macarrones... habían estado jugando a "cuinetas" (cocinitas) (traduzco por si alguien no entiende el catalán. Sé que hay gente de muchos países que están leyendo). Berta seguro se ha puesto hasta las orejas de pasta cruda, galletas y chuches (tenía trozos de platanito todavía por encima de la mesa).
Mi madre me explica una historia para no dormir. Es la leche.
L - Mira, te voy a explicar un caso que me ha pasado. Y se muere de la risa mientras me lo está explicando. Tanto que casi no puede contármelo.
M J - A ver, ¿qué ha pasado?
L - Pues que estaban dando unos dibujos que explicaba cuando se le caían los dientes, como se movían, como se les caía y como les volvían a salir... (me lo explica todo con gran detalle)
M J - ¿Y qué ha pasado?
L - Pues que me ha dado por decirle a la Berta: mira Berta (y con la lengua ha desplazado su dentadura postiza, levantándola (sin sacarse los dientes). Mira, se ha puesto a llorar y no había quien la parara. ¡Se ha pegado un susto!
M J - ¡Hombre mama! ¡Es que tienes unas cosas!
Mientras mi madre repetía la escena partida de la risa, la pobre Berta se la iba mirando con el ceño fruncido y le ha faltado una décima de segundo para arrancar a llorar de nuevo.
Para cambiar de tema digo:
M J - Que et fa la iaia, et dona sustus?
B - Tii
M J - Es que la iaia, té unes coses... (es que la iaia tiene unas cosas...)
A todo esto mi madre seguía con su particular ataque de risa que se moría...
Para salir de casa de mi madre, amenazas, contar hasta cinco para que se pusiera Júlia la chaqueta...
Llegamos a casa tardísimo, a las 20:15 h y se me enciende la bombilla que tengo que ir a Caprabo a comprarme mi fiambre de pavo para la cena y kiwis amarillos para el desayuno. Me los como, como si fueran agua. Mi segundo desayuno consta de 4 kiwis y una manzana pequeña, si no es imposible aguantar hasta las 16 h o 16:15 h que llego a casa.
Voy como un rayo al Caprabo y cuando regreso me incorporo a la tarea de los baños.
Cenamos y como cada día, pelea con Berta para que cene. Jordi cabreado, porque siempre se deja la cena en el plato. Pero como quieres que coma la criatura si se ha puesto hasta las cejas en casa de mi madre.
Júlia saca el drac (dragón) que lleva dentro y empieza a luchar con su padre, que se está cepillando los dientes y en uno de los golpes ha tenido la puntería de darle en sus partes nobles, y ya tenemos al papa derrotado por los suelos. Le ha hecho un daño impresionante. Ha estado arrodillado un buen rato. Y es que esta Júlia, tiene mucha practica en jugar a luchas con sus amiguitos del cole, que son muy brutos (son niños, que se le va a hacer, no va a ser menos ella).
Se ha ido a cantar y hoy hemos explicado el cuento de "La ratita presumida". Y después hemos tenido una sorprendente conversación Julieta y yo. Me ha explicado muchas cosas del cole. Que L. no quiere jugar con ella. Entonces le he empezado a preguntar con quien juega, si juega con E. y me dice que a E. la cuida mucho porque una vez "la Montserrat a P3 (maestra que tuvo en P3) le dijo que tenía que cuidarla mucho" y sigue haciéndolo. Juega con muchas niñas, pero su orgullo no la deja vivir, porque L. no quiere jugar con ella y dice que ella "no nasita cumpanyia per jugar, sobretot per fer sorra fineta" (no necesita compañía para jugar, sobre todo para hacer tierra fina).
Les canto el luralá y les digo las palabras de cada día y cuando les voy a dar el beso y decirles que las quiero mucho, se lo doy primero a Júlia y después a Berta, con la puntería de apoyar la mano en el Gusi Luz escandaloso, que se le ha empezado a poner la cara roja intermitente y sonar la música a toda pastilla. Me he pegado un susto de mil demonios. Por suerte no se han despertado.
Cuando ha salido, me he puesto a terminar el cuadro y escribir unas palabrillas en el blog y otro día más se me han hecho las 2:30 h de la madrugada. Voy a enchufarme el mp4, que todavía tengo que hacer la meditación diaria...
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